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Tipo de personalidad obsesiva, obsesividad o perfeccionismo

En este tipo de personalidad el rasgo de personalidad obsesivo está fuertemente acentuado. Para las personas obsesivas o perfeccionistas las reglas suelen ser lo más importante. Tienen un sistema de pasos y procedimientos hasta para las tareas más simples y nunca dejan de cumplir su agenda.

En su mundo los grises no existen. Se comportan de forma ordenada y recta, hablan con la mayor elocuencia y no se permiten nunca una intransigencia en su vida privada o sus relaciones cercanas.

Origen del perfeccionismo

Durante su desarrollo, los niños enfrentan una etapa en la que buscan alcanzar su autonomía, que coincide con los primeros años de escuela. En este período, la mayoría se vuelven decididos y llenos de energía, y desean hacer todo por sí mismos. En algunos casos, los progenitores reaccionan con ansiedad y control a este llamado de independencia, y lo ejercen de manera rígida censurándolos y amenazándolos con quitarles el amor si no son perfectos.

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Consecuencias del perfeccionismo o personalidad obsesiva

Vivir con rasgos restrictivos de obsesividad, personalidad perfeccionista o perfeccionismo puede tener una serie de consecuencias negativas y significativas en la vida de una persona. Algunas de estas consecuencias pueden incluir:

La persona perfeccionista a menudo experimenta niveles de ansiedad y estrés elevados debido a la constante preocupación por detalles, fracasos, errores o fallas.

Las personas perfeccionistas pueden tener dificultad para establecer y mantener relaciones saludables, ya que suelen tener expectativas poco realistas de sí mismas y de los demás, lo que puede generar conflictos y resentimientos en las relaciones.

El perfeccionismo puede llevar a una autocrítica excesiva, autoevaluación negativa y a una autoestima baja, ya que la persona nunca se siente lo suficientemente buena o capaz debido a los estándares imposiblemente altos de perfección que se impone a sí misma.

Aunque pueda parecer paradójico, el perfeccionismo puede llevar a la procrastinación, ya que la persona puede posponer tareas o proyectos por temor a no poder completarlos de manera perfecta y el miedo al fracaso.

Las obsesiones y el perfeccionismo pueden llevar a una mentalidad inflexible, donde la persona se aferra a rutinas, necesidades o comportamientos repetitivos y tiene dificultades para adaptarse a cambios o imprevistos.

El constante esfuerzo y autoexigencia por alcanzar la perfección puede agotar tanto emocional como físicamente a la persona, lo que puede provocar síntomas de agotamiento, como cansancio crónico, falta de energía y problemas de sueño.

El perfeccionismo excesivo puede contribuir al desarrollo de trastornos de ansiedad, depresión, trastornos alimentarios u otros trastornos relacionados con la salud mental.

Es importante tener en cuenta que estas consecuencias pueden variar en intensidad y manifestación según la gravedad de la obsesividad o perfeccionismo y las características individuales de la persona. 

El tratamiento adecuado, que puede incluir terapia cognitivo-conductual, terapia de aceptación y compromiso, o medicación en casos graves, puede ayudar a abordar estas consecuencias y mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta problemática