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La adicción, una luna de miel agridulce

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“Estaba experimentando una especie de luna de miel con la marihuana y el alcohol, pensé que podía pilotiarlo…”

 

Bernardo pasó gran parte de su vida enganchado a diferentes tipos de drogas, hasta tocar fondo y buscar ayuda. Empezó a consumir cigarrillo y marihuana a los 14 años, entre clase y clase en el colegio, al punto de hacerlo con más frecuencia y acompañado de una botella de alcohol. El olor de la marihuana y el mareo de las bebidas alcohólicas, llamaban su atención, le gustaba la sensación que producían en su cabeza, su meta siempre se enfocaba en buscar el efecto de la primera vez.

 

Mientras estuvo en el colegio, experimentó con diferentes sustancias, encontrándose en la búsqueda por ser un adulto en un cuerpo de niño. Con el paso de los años, el consumo no cesó, al contrario, comenzó a evadir sus responsabilidades, a mentir sobre dónde se encontraba, a inventar historias sobre el olor de su ropa, sus ojos rojos, su aspecto desaliñado, cada vez más se sumergía en un viaje sin salida.

 

 “Poco a poco la marihuana y el alcohol, empezaron a hacer parte de mi vida, de tal manera que no me di cuenta… Se volvió normal, porque consumía en las mañanas, las tardes y casi que en cualquier momento, alejándome de la realidad”

 

Ya no importaba si estaba en compañía de alguien o con un parche de amigos, ahora el objetivo era buscar ese “high” que lo hiciera sentir placer, en donde el tiempo se detenía y no existían los problemas; podía pasar de tomarse un shot a toda la botella, y aun así querer más.

 

Bernardo sorteó en más de una oportunidad con la adicción, hasta llegar a encontrar ayuda.

 

La primera vez que tuvo un acercamiento con algún tipo de tratamiento, fue con comunidades terapéuticas. Para algunos la primera es la vencida, pero no es la regla, el proceso de recuperación es diferente para todos y para Bernardo, no era la excepción, después de intentar mejorar y seguir las recomendaciones, simplemente no pudo, continuó consumiendo, mintiéndole a su familia y a sí mismo.

¿Qué has consumido?

Probé muchas cosas dentro de mi etapa de locura; sin embargo, no a todas me hice adicto. Entre lo que consumí, estaban las pepas, el pegante, el alcohol, la marihuana, la cocaína y los ácidos.

 

¿En qué momento comenzaste a consumir con más frecuencia?

A los 18 años me fui a pagar servicio militar, allá mi adicción se intensificó y llegué a un punto de comprar drogas con el dinero que me pagaban y sentarme a consumir, hasta quedar tirado en el suelo. Durante mi estadía en este lugar, mi mamá se entera de mi estado y logra que pueda salir a recuperarme; sin embargo, yo logro que me internaran en un centro psiquiátrico, para continuar consumiendo.

¿Cuándo te diste cuenta que debías buscar ayuda? ¿Sucedió algo que te hiciera pensar que tenías un problema? 

Recuerdo que cuando recaí, lo hice con alcohol y marihuana, fue como retroceder en el tiempo y situarme en donde me había quedado. Durante ese período, me encontré con compañeros de antiguos tratamientos y me vieron en ese estado y sentí vergüenza de que me vieran así.

 

En algún punto empecé a llegar tarde de nuevo a mi casa, mi mirada estaba perdida, cambié mi forma de hablar, de vestir, comencé a mentir; y para ese entonces mi madre, ya lo había notado y una noche me encaró y me dijo que me notaba recaído, y su ultimátum fue que debía recuperarme o irme a la calle.

¿Cómo reaccionaron tus familiares, amigos o personas cercanas cuando se enteraron que tenías un problema con las drogas? 

Fue un golpe duro, pero ellos tenían claro que debía recuperarme o me tenía que ir de la casa. Buscando, encontramos el Colectivo y conocimos a Efrén Martínez, el cual me otorgó confianza, un espacio con libertad y seguro para recuperarme paso a paso, este ha sido uno de los tratamientos que más me ha servido para estar en donde estoy ahora.

 

¿Qué hace que te mantengas sobrio?

Ahora entiendo mucho más, ¿qué es ser adicto?, reconozco que es una enfermedad, asumo mi responsabilidad y sé que no es un proceso fácil y sobre todo continuo, recibiendo ayuda, estoy en grupos de (A.A.), fuerza espiritual, he tenido que encontrar otras actividades para hacer.

 

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que saliste del Colectivo?

Han pasado 8 años desde que me recupere la última vez, ya puedo decir que tengo control sobre mí y que no quiero encontrarme de nuevo en esa etapa, es un proceso que requiere de continuo trabajo y recuperación.

 

¿Cómo es hoy en día tu vida en sobriedad?

Estar sobrio, es como tener un tesoro que requiere cuidados constantes, aprender a vivir el presente, sabiendo qué pasó en el pasado, pero entendiendo que ya no soy esa persona. Ahora me reconozco, he sanado las heridas, he aprendido a vivir con control de mi mismo, en donde hice un cambio que viene de adentro de mí.

 

Si pudieras darle un mensaje a alguien que esté buscando ayuda, ¿qué le dirías? 

Ser honesto contigo mismo, entender que recuperarte es para ti, no para los demás, ni para tu mamá, familia, hermanos, parejas, es por uno mismo y si entendemos eso, vamos a reencontrarnos con quien somos realmente.

 

Recuerda que en Volver contamos con un equipo multidisciplinario, con manejo de diferentes estrategias de ayuda contra las adicciones. Si quieres conocer el tratamiento que ayudo a Bernardo a tener el control sobre su adicción, haz clic aquí 

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